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Netflix trae consigo una serie bien escrita, con sangre y violencia, pero que falla como producto adictivo.

Luego de cumplir su misión en vengar a los responsables de la muerte de su familia, Frank Castle (Jon Bernthal) decide que sus días como el Punisher deben quedar atrás. Pero la injusticia, y un secreto descubierto de su pasado hará que el antiguo Marine, regrese a la senda la violencia y la clandestinidad.

“Punisher” es posiblemente uno de las mejores shows que Netflix ha podido armar de sus propiedades de Marvel, solo comparable con la Temporada 1 de “Daredevil”. La serie cuenta con una historia muy bien armada y desarrollada a los largo de sus trece episodios; y una gama de personajes que incluyen al hacker David “Micro” Lieberman (Ebon Moss-Bachrach); la agente de Seguridad Nacional Dinah Madani (Amber Rose Revah), Karen Page(Deborah Ann Wool) y por supuesto Billy Russo (Ben Barnes), cuyo nombre sonará familiar para todos los fanáticos de los cómics del Punisher, pero que para esta interpretación muestra un distinto origen al del material fuente.

Si bien, la naturaleza del este show es violenta, esta no resulta ser superlativa, exagerada o demasiado gráfica, como aquella mostrada en la presentación del personaje en la Temporada 2 de “Daredevil” (donde auténticamente vimos un “festival de la moronga”). Curiosamente, el show en esta primera temporada se centra en los dramas personales de Castle y Micro; y de manera notable, en la relación de los ex-militares y la sociedad, al regreso de sus deberes en la guerra. No podríamos dejar de lado, mencionar que esta temporada de “Punisher” posiblemente tenga uno de los episodios más destacados en la historia de Marvel/Netflix en el capítulo 10 “Virtue of the Vicious”, donde vemos un mismo evento desde diferentes perspectivas, con historias entrecruzada y que marca la antesala para el acto final de la temporada.

La música de Tyler Bates (“Guardians of the Galaxy”, “Watchmen”, “Atomic Blonde”), se muestra con un gran valor agregado de esta nueva producción, evocando al sonido de guitarras (tanto acústicas como eléctricas) dando un score muy distinto a lo que habíamos visto en otros de los shows de Marvel/Netflix.

Sin embargo, pese a todo lo anterior, el show cojea en uno de las marcas registradas de los proyectos de Netflix: sus cliffhangers (es decir, cuando episodio termina de manera inconclusa dejándonos completamente en suspenso). Los episodios están tan auto contenidos (algo notable en nuestros días) que difícilmente se nos obliga o invita a continuar viendo la serie en modalidad “maratón”.

“Punisher” se muestra como uno de los shows mejor trabajando a nivel producción en los últimos años de parte de Netflix, pero también pondrá a prueba la persistencia y disciplina de los televidentes, algo que empieza a ser poco común en las audiencias actuales.

La Cueva califica: 40

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